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Tipos de lencería: la guía definitiva para elegir la tuya

Cinco figuras estilizadas mostrando distintos tipos de lencería: conjunto de encaje negro, body rojo, babydoll rosa, corsé marfil y jockstrap masculino

Tabla de contenidos

Babydoll, picardías, teddy, body, bustier, corpiño, bodystocking. Siete nombres para prendas que a veces son la misma cosa y a veces no, según a quién le preguntes y según la marca que lo etiquete. Es un lío, y no es culpa tuya.

Así que vamos por orden, prenda a prenda.

Lencería y ropa interior: no son lo mismo

Mujer en conjunto de lencería de encaje

La ropa interior básica es práctica. Sujeta, no se marca y aguanta lavados a diario. Se elige por comodidad y punto.

La lencería añade una intención. A veces es seducir a alguien. Muchas otras es algo bastante más privado: ponerte algo bonito debajo del traje un martes cualquiera y pasarte el día sabiendo que lo llevas. Eso cambia los tejidos (encaje, tul o satén en lugar de algodón) y cambia los cortes.

Entre esos dos extremos está casi todo el catálogo real. La mayoría de la lencería de mujer que se vende son conjuntos favorecedores que se ponen un día normal, ni básicos de supermercado ni prendas imposibles.

Y ya que estamos con el vocabulario: lencería erótica y lencería sexy vienen a ser lo mismo, prendas favorecedoras y cómodas de llevar. La picante sube un punto de transparencia y de aberturas. Es cuestión de grado.

Los 13 tipos de lencería de mujer

1. Conjunto de braga y sujetador

Conjunto de sujetador y braga alta de encaje negro

El clásico y el más versátil. Dos piezas que combinan entre sí, con más o menos encaje según el modelo.

Funciona bien casi siempre porque se adapta a lo que quieras: un conjunto liso pasa desapercibido bajo la ropa, y uno de encaje con transparencias ya es otra cosa. También es la opción más fácil si estás empezando y no quieres complicarte, porque no hay que aprender a ponérselo.

Su punto débil es que exige que las dos piezas te queden bien, y no siempre se usa la misma talla arriba que abajo. Muchas marcas venden las piezas por separado justo por eso.

Los tienes agrupados en conjuntos de lencería y en sujetador y parte inferior.

2. Body

Body de encaje negro de una pieza

Una pieza única que cubre el torso y se cierra en la entrepierna, normalmente con corchetes. Es como un bañador, pero en versión lencería.

El body estiliza porque no corta la silueta: la línea sigue desde el pecho hasta la cadera sin interrupción. Eso favorece a casi todo el mundo y explica por qué se ha convertido en la prenda que más se lleva fuera del dormitorio. Con unos vaqueros o una falda de talle alto, un body de encaje funciona como top perfectamente.

El inconveniente es práctico y conviene saberlo antes: ir al baño implica desabrochar. Con los modelos de encaje delicado, es un incordio.

Si vas a usarlo como top, busca uno de encaje opaco o con forro en el pecho y llévalo con algo de talle alto. La diferencia entre que quede bien o que parezca ropa interior asomando está justo ahí. Y si lo usas como lencería, los de corchetes en la entrepierna son mucho más cómodos que los de costura cerrada.

Los encuentras en bodys.

3. Teddy

Teddy suelto de encaje turquesa

Aquí está una de las confusiones más habituales. Un teddy es un body, pero de corte más suelto y con vocación de lencería pura. Suele llevar más encaje, más transparencias y menos función de sujeción.

Dicho corto: si te lo pondrías bajo unos vaqueros para salir, es un body. Si sólo tiene sentido en la intimidad, es un teddy. Muchas tiendas los meten en la misma categoría, y no es un error grave, pero la diferencia existe.

4. Babydoll

Babydoll rosa palo con falda de tul transparente

Una prenda corta y con vuelo que cae desde debajo del pecho. Marca el escote y deja el resto suelto.

Es la prenda más agradecida del catálogo para quien no quiere ir ceñida. Al caer holgado desde el pecho, disimula la zona del vientre y la cadera sin apretar nada. Si te agobia la ropa ajustada o simplemente prefieres que la prenda insinúe en lugar de marcar, es por donde empezar.

Casi siempre viene con tanga a juego. La longitud varía bastante: los hay que llegan a media cadera y otros casi hasta la rodilla.

Antes de comprar mira dónde cae el corte y si lleva copa estructurada. Sin copa favorece a poco pecho; con aro o copa preformada sujeta de verdad y evitas ese efecto de tela colgando que arruina la foto y la prenda. Si el tuyo es de tul volátil, unas medias le cambian la cara al conjunto.

Los tienes en babydoll.

5. Picardías

Picardías: camisón corto de tul color marfil

Muy parecido al babydoll y por eso se confunden. El picardías tiende a ser algo más largo, más vaporoso y con un aire más romántico. En España el término se usa con frecuencia para cualquier camisón corto de lencería.

Si estás mirando un babydoll y un picardías y no ves diferencia, probablemente es que no la hay: cada marca los etiqueta a su manera. Fíjate en la longitud y en el corte del escote más que en el nombre.

Están en picardías.

6. Bodystocking

Bodystocking de rejilla negro de cuerpo entero

Una malla de una sola pieza que envuelve el cuerpo entero, de los hombros a los pies o hasta el muslo según el modelo. Se lleva a la piel y juega con la transparencia y con las aberturas.

Es de las prendas con más efecto visual que existen, porque cubre todo el cuerpo y a la vez no cubre nada. La sensación de segunda piel es su gracia. También es de las más frágiles: los tejidos de rejilla fina se enganchan con una uña, así que quítate los anillos antes de ponértelo.

No es la prenda para estrenarse si te sientes insegura, porque enseña bastante. Sí lo es si buscas sorprender.

Se pone como unas medias, enrollado desde los pies y subiendo poco a poco, sin tirar nunca de la tela ya estirada. La mayoría son talla única y dan de sí mucho más de lo que aparentan en la percha, así que no te asustes al sacarlo del paquete. Los que llevan abertura en la entrepierna se reconocen por la costura, y en las fotos no se aprecia: si no quieres esa versión, léete la descripción.

Mira la selección de bodystockings.

7. Corsé, bustier y corpiño

Corsé de satén marfil con ballenas y cierre delantero

Los tres aprietan el torso, pero no igual.

El corsé es la prenda estructurada de verdad: lleva varillas, se cierra por delante con corchetes o por detrás con cordones, y modifica la silueta marcando la cintura. Los que llevan cordón permiten ajustar la presión.

El bustier es más ligero. Sujeta el pecho y llega hasta la cintura, con varillas más blandas o sin ellas. Se puede llevar como top.

El corpiño es el término más ambiguo de los tres y en España se usa casi como sinónimo de bustier.

Ponerse un corsé por primera vez tiene truco: se abrocha con holgura, se coloca bien el pecho dentro de las copas y sólo entonces se aprieta el cordón, de arriba hacia abajo. Y no debe costarte respirar. Si te cuesta, es que va demasiado apretado o que la talla no es la tuya.

Otra cosa que nadie avisa: un corsé de verdad se estrena poco a poco. La primera vez, media hora y con el cordón flojo, para que el tejido ceda y tú te acostumbres a la sensación de llevar algo firme en el torso. Si lo aprietas al máximo desde el minuto uno, la conclusión va a ser que los corsés no son para ti, y lo que pasa en realidad es que te lo has puesto mal.

Y ojo con sentarte. Con varillas rígidas hay que sentarse recta y con la espalda apoyada; encorvarse clava el extremo de la varilla en la cadera. No es peligroso, pero es incomodísimo y te va a arruinar la cena.

Los tienes en corsés.

8. Medias

Medias altas negras con banda de encaje y braga negra

Aquí caben varias cosas distintas y merece la pena separarlas:

  • Medias con liguero: llegan al muslo y se sujetan con las tiras del liguero. Son las clásicas de lencería.
  • Autoadhesivas: llevan una banda de silicona en el borde y se sostienen solas. Más cómodas y sin nada que se marque.
  • Panty o leotardo: cubren hasta la cintura, en una pieza.
  • Rejilla: de malla abierta, con el rombo más o menos grande.

El denier indica el grosor. Por debajo de 20 son transparentes y delicadas; a partir de 40 ya son opacas y aguantan mucho mejor.

Las medias finas se rompen por las uñas y por los anillos, casi nunca por el uso. Recógetelas en el puño y desliza en lugar de tirar, que es donde se pierde la mitad de ellas.

Tienes medias y medias con liguero.

9. Liguero y sets con liguero

Liguero rojo con cuatro tiras sujetando medias

El liguero es la cinta que rodea la cadera y de la que salen las tiras que sujetan las medias. Hoy su función es más estética que práctica, porque las autoadhesivas resolvieron el problema hace décadas, pero sigue siendo de las piezas con más carga visual del armario.

Y aquí va lo que casi nadie explica: la braga se pone por encima del liguero, no por debajo. Así puedes quitártela sin desmontar el conjunto entero. Parece una tontería hasta que te toca deshacerlo todo.

Los sets que ya vienen coordinados están en sets con liguero.

10. Bragas: tanga, culotte, brasileña y sin entrepierna

Conjunto de braga alta y sujetador negros

La parte de abajo tiene más variantes de las que parece:

  • Tanga: cobertura mínima detrás, con tira fina.
  • Brasileña: cubre algo más que el tanga sin llegar a la braga clásica. Es el punto medio que más se vende.
  • Culotte: cobertura completa, corte alto en la pierna.
  • Shorty: tipo pantalón corto, cómoda y favorecedora en cadera.
  • Sin entrepierna: con abertura, pensada para la intimidad.

La elección aquí es casi toda comodidad. Un tanga que se clava arruina la noche por muy bonito que sea.

Están en bragas sexys, tangas y bragas sin entrepierna.

11. Vestidos y minivestidos

Minivestido negro de malla con aberturas

A caballo entre la lencería y la ropa. Ceñidos, cortos, con transparencias o aberturas, en tejidos elásticos que marcan la silueta.

Se compran para ocasiones concretas más que para el día a día, y tienen una ventaja: puedes salir con ellos. Un vestido de rejilla con algo debajo es perfectamente ponible para una noche fuera, y luego sigue funcionando en casa.

Todo depende de lo que lleves debajo. Con un body opaco o un conjunto a juego, un vestido de rejilla es ropa de calle. Sin nada debajo, es lencería. La misma prenda hace las dos cosas, y por eso son de las compras que más se amortizan.

Los tienes en vestidos sexys.

12. Batas, kimonos y peignoirs

Bata corta de satén rojo con cinturón

La capa de encima. Una bata corta de satén o un kimono de tul no tapan nada, pero cambian por completo cómo se presenta el resto.

Se infravaloran mucho. Si te da corte quedarte directamente en lencería, una bata soluciona ese momento de transición y además alarga la escena en lugar de resolverla de golpe.

Entre satén y tul la elección es de temperatura y de intención. El satén abriga algo, cae con peso y tapa; el tul no hace ninguna de las tres cosas y se lleva por el efecto. Si es para una habitación de hotel en enero, satén. Y busca que traiga cinturón: sin él, la bata se pasa la noche abriéndose sola y acabas sujetándola con la mano.

Mira las batas y kimonos.

13. Accesorios: pezoneras, arneses y máscaras

Arnés de cuerpo de tiras de cuero negro sobre conjunto negro

Piezas sueltas que completan un conjunto o funcionan solas:

  • Pezoneras: adhesivas, de silicona o decorativas. Sirven tanto para evitar transparencias bajo la ropa como para llevarlas como pieza única.
  • Arnés para el cuerpo: tiras que dibujan formas sobre la piel, en cuero, elástico o cadena. Se lleva sobre la lencería o sobre la ropa.
  • Máscaras: antifaces de encaje o de estilo veneciano.

De los tres, el arnés es el que más juego da y el que peor fama tiene. Mucha gente lo asocia sólo con el mundo fetish, y en realidad un arnés fino de tiras elásticas sobre un body negro es de las combinaciones más elegantes que se pueden montar con dos piezas. Los de cuero pesan y hacen ruido; los elásticos se olvidan al minuto de llevarlos puestos.

Con las pezoneras, un aviso práctico: las adhesivas de silicona se reutilizan muchas veces si las lavas con agua y jabón y las guardas con su lámina de plástico pegada. Sin la lámina, cogen pelusa y se acabaron.

Los tienes en accesorios de lencería, pezoneras, arnés para el cuerpo y máscaras.

Si te tira el rollo más duro, con cuero y herrajes, esa rama está en estilo fetish.

Lencería masculina

Bóxer, slip y jockstrap masculinos
De izquierda a derecha: bóxer, slip y jockstrap.

El boxer es el de siempre: cubre hasta medio muslo y no da sorpresas. Lo que cambia en versión lencería es el tejido, con microfibra brillante, transparencias y elásticos anchos que se ven a propósito.

El slip va ceñido y con corte alto en la pierna. Marca bastante más que el boxer, y es el que mejor queda bajo un pantalón ajustado.

El tanga masculino deja poco a la imaginación por detrás. Es prenda de intimidad, no de oficina.

El jockstrap es el que más dudas genera y el que más se pide. Viene del deporte: cinturilla ancha, bolsa frontal y dos tiras que rodean los glúteos dejándolos al aire. Mucha gente lo descubre pensando que va a ser incómodo y acaba llevándolo a diario.

El arnés de hombre son tiras sobre el torso, en cuero o en elástico. Se lleva sobre la piel y combina con cualquiera de los anteriores.

Sobre tallas masculinas hay menos misterio que en la lencería femenina, pero conviene saber dos cosas. La primera es que la mayoría de marcas de este catálogo son europeas y tallan justo, así que si estás entre dos, sube. La segunda es que en el jockstrap manda el contorno de cadera, no el de cintura: la cinturilla se apoya por debajo del hueso, y una talla pequeña ahí molesta todo el rato.

Tienes lencería de hombre, jockstraps, slips, boxers y arneses de hombre.

Materiales: qué esperar de cada uno

Detalle del encaje de una prenda de lencería

El encaje es el material de referencia y el que más varía en calidad. Transparenta, tiene textura y aguanta bien si lo lavas a mano. Conviene mirar si es elástico o rígido: el elástico se adapta al cuerpo, el rígido marca más la forma pero perdona bastante menos.

El tul es ligero, transparente y con caída suelta, por eso se usa tanto en babydolls. Se rompe con mirarlo.

La rejilla o redecilla es malla de rombos. En versión gruesa aguanta cualquier cosa; en versión fina dura lo que tarda una uña en engancharse.

El satén brilla, es liso y al principio está frío al tacto. Cae con peso y da un aire clásico. Como no transparenta, es la opción cuando quieres efecto sin enseñar.

La microfibra es elástica, opaca y fácil de mantener. Es lo que se usa en casi toda la lencería masculina y en las bragas de diario, y es la que menos problemas da.

El cuero y la polipiel aparecen en arneses y en estilo fetish. Nunca a la lavadora: paño húmedo y a secar lejos del radiador.

Lencería por color

Mujer con lencería de encaje roja

El color es lo primero que se ve y en lo último que se piensa al comprar. Cambia el registro de una prenda más que el corte, así que merece un minuto.

El negro es el que más se vende porque nunca falla: estiliza, disimula y combina con cualquier tono de piel. Ese es también su problema. Si ya tienes cuatro conjuntos negros, el quinto no te aporta nada.

El rojo va al grano. No admite lectura ambigua y funciona cuando quieres que el mensaje se entienda a la primera. Sobre pieles claras contrasta muchísimo; sobre pieles oscuras queda más envuelto. Es color de ocasión marcada, no de martes.

El blanco y el marfil arrastran la asociación nupcial, y ahí está la gracia: la lectura de contraste. Eso sí, el blanco fino transparenta mucho más de lo que parece en la foto del catálogo.

El rosa suaviza. Va del rosa palo, que es casi un nude, al fucsia, que ya grita. El empolvado favorece muchísimo y casi nadie lo pide, supongo que porque suena poco atrevido.

El verde es el que más ha crecido y el que menos se encuentra. El botella y el esmeralda quedan muy bien sobre pieles claras y en pelirrojas, con la ventaja añadida de que apenas nadie lo lleva.

El morado y el burdeos están a medio camino entre el negro y el rojo. Tienen carga sin resultar obvios, y en encaje ganan porque el tejido matiza el tono.

El azul marino está muy infravalorado: estiliza casi tanto como el negro y resulta bastante menos previsible.

El nude es el práctico, el único invisible bajo ropa clara. Es el que hay que tener aunque no sea el que apetece comprar.

Si dudas: negro y nude para el cajón de diario, y para lo que se va a ver, cualquier color que no tengas ya repetido.

Cómo elegir según tu cuerpo

Cinco figuras de distintos cuerpos con conjunto de encaje, body, babydoll, corsé y jockstrap
Cada corte realza una zona distinta: no hay prendas para un tipo de cuerpo, hay prendas para lo que quieras destacar.

Ninguna prenda le queda mal a un tipo de cuerpo. Lo que sí ocurre es que cada corte realza una zona distinta, así que la pregunta útil no es «qué me favorece» sino «qué quiero destacar».

Si quieres realzar el pecho, busca copas con aro, corsés y bustiers, o cualquier babydoll con el corte justo debajo del pecho.

Si prefieres marcar la cintura, el corsé es el más obvio, pero un body con corte lateral en color contrastado hace un efecto parecido sin apretar.

Si te apetece favorecer las caderas y las piernas, tira de medias con liguero y de bragas de corte alto, que alargan visualmente la pierna.

Si prefieres cubrir el vientre, el babydoll es la respuesta directa: cae suelto desde el pecho y no marca nada de la cintura para abajo. Un kimono encima cumple la misma función.

Si tienes mucho pecho, evita las prendas que sujetan sólo con tirantes finos. Busca copas con estructura o modelos con banda ancha bajo el pecho.

Si tienes poco pecho, los bodys y los teddys sin copa estructurada favorecen más que un sujetador con relleno, porque no dejan hueco.

Y una que vale para todo el mundo: si te pasas la noche recolocándote la prenda, no era la prenda.

Lencería en tallas grandes

Mujer de talla grande en lencería

Este es el apartado peor resuelto del sector y conviene decirlo. Durante años, «talla grande» en lencería significaba la misma prenda escalada, con el mismo encaje rígido y los mismos tirantes finos, que es justo lo que peor funciona a partir de cierta talla. Eso ha cambiado bastante, pero no del todo.

Lo que sí marca la diferencia cuando buscas a partir de una XL:

La banda, no los tirantes. El 80% de la sujeción de un sujetador viene de la banda que rodea la espalda, no de los tirantes. Si la banda es estrecha y elástica, se sube y deja de sujetar en veinte minutos. Busca bandas anchas y con varios corchetes.

Copas con costura, no moldeadas. Las copas de costura (dos o tres piezas cosidas) sostienen y dan forma mucho mejor que una copa preformada de espuma, que a partir de cierto volumen simplemente se deforma.

Cuidado con el encaje rígido en las zonas de roce. Bajo el pecho y en la costura lateral, un encaje sin elastano marca y molesta. El encaje elástico se comporta mucho mejor.

Los bodys mejor con corchetes reforzados. Los de un solo corchete en la entrepierna se abren solos.

En cuanto a prendas, el babydoll y el kimono son los dos comodines: caen sueltos desde el pecho, no comprimen y favorecen sin necesidad de acertar tres medidas distintas. Los bodystockings de talla única suelen dar de sí más de lo que parece, pero comprueba las medidas en la ficha antes de fiarte del «único».

Y un apunte sobre las tablas: en tallaje europeo lo normal es que la equivalencia se rompa por arriba. Una marca puede llamar XL a lo que otra llama L. Los centímetros mandan siempre sobre la letra, y en tallas grandes esa diferencia se nota el doble.

Acertar con la talla

Silueta de espalda de una mujer en lencería

El error más común de la lencería no es elegir mal el modelo, es elegir mal la talla. Y suele ir en la misma dirección: sujetador con espalda demasiado grande y copa demasiado pequeña.

Para el sujetador necesitas dos medidas. El contorno se mide justo por debajo del pecho, con la cinta ceñida y horizontal. El pecho se mide en la parte más ancha, sin apretar. La diferencia entre ambas te da la copa.

Comprueba que está bien puesto con dos gestos: la banda de atrás debe quedar horizontal, no subida hacia los omóplatos, y tienes que poder meter dos dedos por debajo sin más.

Para conjuntos y bodys, mide contorno de pecho, cintura y cadera y compara con la tabla de la marca concreta. Las tallas de lencería no están estandarizadas: una S de una marca polaca y una S de una marca española pueden llevarse dos tallas de diferencia. Fíate de los centímetros, nunca de la letra.

Para corsés se mide la cintura natural y se resta lo que quieras reducir, normalmente entre 5 y 10 cm. Reducir más no es cómodo ni sano.

Para medias, altura y peso mandan más que el número de pie.

Si dudas entre dos tallas, sube. La lencería pequeña no se estira, se marca.

Según la ocasión

Pareja besándose en el dormitorio

Un día cualquiera. Conjuntos de encaje ponibles, bodys que valgan como top, bragas cómodas. Lo que se lleva debajo del trabajo.

Una cena o una cita. Aquí entra el conjunto que no llevarías un martes: encaje bueno, medias autoadhesivas, algo que se intuya bajo la ropa.

Una noche preparada en casa. Babydolls, teddys, bodystockings, sets con liguero. Y la bata encima, que resuelve el momento de la puerta.

Un regalo. Con dos avisos por experiencia. Uno: acierta la talla o compra algo que perdone, como un babydoll o un kimono. Dos: regala lo que a la otra persona le gustaría llevar, no lo que a ti te gustaría ver. No es lo mismo y se nota.

Una despedida o una fiesta. Vestidos ceñidos, lencería comestible y accesorios llamativos.

Primera compra: por dónde empezar si no tienes nada

Prendas de lencería colgadas en una tienda

La escena habitual: abres la tienda, ves cuatrocientas referencias y la cierras. Si partes de cero, esto es lo que yo recomendaría.

Empieza por algo que te pondrías dos veces al mes, no dos veces al año. El error clásico es ir directo a la pieza más llamativa del catálogo, que acaba en un cajón porque nunca hay una ocasión lo bastante especial. Un conjunto de encaje que puedas llevar un jueves rinde muchísimo más.

Si sólo vas a comprar una cosa, que sea un body. Es la única pieza con doble vida, lencería y top, y la que menos papeletas tiene de quedarse sin estrenar.

Si te da apuro enseñar, tira de babydoll. Cae suelto, no marca la cintura y te deja decidir cuánto enseñas. Psicológicamente es mucho más fácil que un bodystocking.

Si buscas efecto inmediato gastando poco, unas medias. Le cambian la cara a un conjunto que ya tengas y no hay que acertar ninguna talla complicada.

El corsé lo dejaría para más adelante. Es de las prendas más bonitas y de las más difíciles de acertar, porque hay que medir bien y hay que saber ponérselo.

Las cuatro primeras compras podrían ser, en este orden: conjunto ponible, medias, body y babydoll. Con eso cubres el diario y la noche preparada sin gastarte una fortuna en algo que no vayas a usar.

Sobre el presupuesto: en lencería el precio se va casi todo en el tejido y en la confección del encaje. Una pieza barata se distingue al tacto y, sobre todo, a los tres lavados. No hace falta irse a lo más caro, pero la gama más baja se nota.

Cuidados: cómo hacer que dure

Detalle de los pliegues de un tejido de satén

La lencería se estropea en la lavadora, no en el uso.

  • A mano y con agua fría, siempre que puedas. Jabón neutro, nada de detergente agresivo ni suavizante, que apelmaza el encaje.
  • Si va a lavadora, bolsa de malla, programa delicado y nunca con cremalleras o corchetes sueltos alrededor.
  • Los sujetadores con aro, siempre abrochados antes de meterlos. Así no se deforman ni enganchan otras prendas.
  • Secado al aire y a la sombra. La secadora destroza el elástico y el sol descolora.
  • Guardado sin doblar las copas hacia dentro. Una copa rígida doblada ya no vuelve a su forma.
  • El cuero, aparte: paño húmedo, secado natural, lejos del calor.

Con esto una pieza buena aguanta años. Sin esto, tres lavados.

Errores frecuentes

Mujer eligiendo prenda frente al armario

Comprar por la foto es el más caro de todos. La modelo mide 1,78 y lleva su talla exacta. Mira las medidas.

Ir a por la prenda más atrevida del catálogo en la primera compra sale mal casi siempre. Si te sientes incómoda no lo vas a disfrutar, y acabará en un cajón. Empieza por algo que te guste ver puesto a ti.

Ignorar la composición es otro clásico. Un encaje rígido barato pica, y si tienes la piel sensible eso pesa más que el precio.

Comprar sólo para ocasiones especiales explica por qué la mayoría de la lencería se usa dos veces al año. Las piezas ponibles a diario son las que se amortizan.

Y guardarlo todo mezclado en el mismo cajón: los corchetes enganchan el encaje. Separa lo delicado y ya está.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre un body y un teddy?

Los dos son prendas de una pieza que se cierran en la entrepierna. El body tiene un corte más ceñido y estructurado, y muchos se llevan como top con ropa encima. El teddy es más suelto y con más encaje o transparencias, pensado para quedarse en casa. Muchas marcas los venden bajo la misma etiqueta.

¿Qué es un babydoll y a quién le favorece?

Es una prenda corta con vuelo que cae desde debajo del pecho, normalmente con tanga a juego. Favorece especialmente si quieres marcar el escote y dejar suelta la zona del vientre y la cadera, porque no ciñe nada por debajo del pecho. Es de las opciones más cómodas para empezar.

¿Qué diferencia hay entre babydoll y picardías?

Muy poca, y depende de la marca. En general el picardías es algo más largo y vaporoso, con un aire más romántico, mientras que el babydoll es más corto. En España se usan casi indistintamente para cualquier camisón corto de lencería.

¿Cómo se pone un corsé correctamente?

Se abrocha por delante con holgura, se coloca el pecho dentro de las copas y sólo entonces se aprieta el cordón trasero, de arriba hacia abajo, tirando poco a poco. Debe quedar firme pero permitiéndote respirar sin esfuerzo. Si te falta el aire, va demasiado apretado o la talla no es la correcta.

¿La braga va por encima o por debajo del liguero?

Por encima. Así puedes quitártela sin tener que desabrochar las medias ni desmontar el conjunto entero. Es el orden que casi nadie explica y que cambia la experiencia.

¿Qué talla de lencería debo comprar si dudo entre dos?

La mayor. La lencería no da de sí como la ropa de algodón y una talla justa se marca y molesta. Además, las tallas no están estandarizadas entre marcas: guíate por los centímetros de la tabla del fabricante y no por la letra.

¿Cómo se lava la lencería para que dure?

A mano, con agua fría y jabón neutro, sin suavizante. Si va a lavadora, en bolsa de malla y programa delicado, con los sujetadores abrochados para que no se deformen. Secado al aire y a la sombra, nunca en secadora.

¿Qué es un jockstrap?

Una prenda masculina con cinturilla ancha, bolsa frontal y dos tiras que rodean los glúteos dejándolos al descubierto. Viene del mundo del deporte y hoy es la pieza más popular de la lencería masculina.

¿Se puede llevar lencería debajo de la ropa normal?

Sí, y es lo más habitual. Los bodys funcionan como top con vaqueros o falda, los conjuntos de encaje liso no se marcan bajo una camisa, y las medias autoadhesivas se llevan con cualquier vestido. La lencería para quedarse en casa es sólo una parte del catálogo.

¿Qué lencería comprar si es mi primera vez?

Algo que te pondrías dos veces al mes, no dos veces al año. Un conjunto de encaje ponible o un body son las opciones más rentables, porque se usan a diario y el body además sirve como top. Deja el corsé y el bodystocking para cuando ya tengas claro qué te gusta llevar.

¿Qué lencería favorece más en tallas grandes?

Lo que más cambia el resultado es la estructura, no el modelo. Bandas anchas con varios corchetes en lugar de tirantes finos, copas con costura en lugar de espuma moldeada, y encaje elástico en las zonas de roce. Como prendas, el babydoll y el kimono son las más agradecidas porque caen sueltos desde el pecho y no comprimen.

¿Qué color de lencería favorece más?

El negro es el más seguro porque estiliza y combina con cualquier tono de piel, pero también el más previsible. El rosa empolvado y el azul marino favorecen mucho y casi nadie los pide. El verde esmeralda funciona especialmente bien sobre pieles claras. Para el día a día conviene tener nude, que es el único invisible bajo ropa clara.

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Contenido elaborado y revisado por el Equipo Editorial de Bakanal.

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