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Producto tópico con efecto de hormigueo.
Pasa, y la reacción instintiva —aplicar más— es la que peor sale.
Primero, el tiempo: estos productos tardan uno o dos minutos en aparecer. Si han pasado treinta segundos, no ha fallado nada.
Segundo, la zona: aplicado sobre piel gruesa o sobre vello, el efecto se nota mucho menos que en piel fina. Las zonas que responden son las de mucosa externa y piel delgada.
Tercero, la tolerancia individual: la sensibilidad al mentol varía muchísimo entre personas, y hay quien sencillamente lo percibe poco. No es un defecto del producto ni del cuerpo.
Cuarto, el producto en sí: si lleva meses abierto o ha pasado calor, puede haber perdido activo. Se mira el PAO y el aspecto: olor, color o textura cambiados significan descartarlo.
Lo que no hay que hacer: duplicar la dosis. El efecto llega en oleadas, y aplicar dos veces seguidas termina con demasiado justo cuando confluyen las dos.
Y una expectativa realista: es una sensación añadida, no un cambio de intensidad general. Lo que de verdad mueve la respuesta es el tiempo —la media hasta el orgasmo ronda los 10-20 minutos— y el estímulo en el sitio correcto.
Del uso: una gota en zona externa, nunca dentro ni sobre el glande del clítoris. Y no es lubricante: para la penetración, uno de base agua.
Prueba en el antebrazo 24 horas antes si hay piel sensible o antecedentes de alergia. Se guarda cerrado, en seco y lejos del calor, y se respeta la caducidad y el PAO (los meses que dura una vez abierto). Si aparece escozor, picor o enrojecimiento, se retira con agua abundante y no se repite.
| Espera | Uno o dos minutos, no treinta segundos |
|---|---|
| Zona | Piel fina; sobre vello se nota poco |
| Nunca | Duplicar la dosis |
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