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Lubricante de base agua de fórmula neutra.
El dolor en la penetración tiene nombre —dispareunia— y es muchísimo más frecuente de lo que se habla. Un lubricante resuelve una parte y solo una.
Lo que sí arregla: el dolor por fricción, el que aparece a la entrada por poca lubricación, prisa o excitación insuficiente. Se nota como escozor o quemazón superficial y desaparece con producto y con tiempo.
Lo que no arregla, y conviene identificar:
Si el dolor está a la entrada y el músculo se cierra, puede ser vaginismo o un suelo pélvico hipertónico: el músculo no cede, y ahí no falta lubricante, sobra tensión. Se trabaja con fisioterapia de suelo pélvico, y funciona.
Si el dolor es profundo, en el fondo y con ciertas posturas, apunta a otra cosa: endometriosis, quistes, infección pélvica o un útero en retroversión. Eso es consulta, no cambio de postura.
Si hay sequedad constante, también fuera del sexo, suele ser hormonal —menopausia, lactancia, algunos anticonceptivos— y lo que corresponde es un hidratante vaginal pautado o estrógeno local, no solo lubricante.
Y si escuece justo después, mirar el producto: perfumes, mucha glicerina y clorhexidina irritan; y una osmolaridad alta reseca la mucosa mientras resbala. La OMS recomienda por debajo de 1.200 mOsm/kg, y el pH vaginal está entre 3,8 y 4,5.
Lo que nunca es normal: sangrar tras el sexo, o un dolor que se repite siempre. Aguantarse no es una opción; casi todo esto tiene tratamiento.
| Contenido | 130 ml |
|---|---|
| Resuelve | El dolor por fricción |
| No resuelve | Vaginismo, dolor profundo ni sequedad hormonal |
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