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Mordaza de silicona con bola de 4 cm de diámetro y correa ajustable.
Y es la decisión que más determina si una mordaza se usa o se guarda.
Las bolas van de unos 3,5 a 5,5 cm. Cuanto mayor, más abierta queda la boca — y más rápido se carga la mandíbula. Lo que en la tienda parece manejable resulta agotador a los diez minutos.
Con 4 cm, la sensación de estar amordazado está toda ahí, pero la mandíbula lo tolera bastante más rato. Subir de tamaño se decide después, sabiendo cómo responde.
Va a estar en la boca, así que el material importa. La silicona no absorbe: se lava con agua y jabón y queda limpia de verdad. El TPE y el PVC blando son porosos y no se pueden desinfectar del todo — algo que en una pieza oral no es un detalle menor.
Y al ceder un poco, se adapta a la mordida en lugar de imponerla.
Debe quedar firme pero sin tirar de las comisuras: si estira los labios, está demasiado apretada. La bola se sostiene por la propia posición, no por tensión de la correa.
Con la boca ocupada no se puede decir una palabra de seguridad. Hay que acordar una señal con las manos —dos golpes en el colchón, soltar un objeto que se tiene agarrado— y probarla antes de que empiece nada.
Nunca dejar a nadie solo con la mordaza puesta.
Con la boca abierta y fija, la mandíbula se carga en pocos minutos y la saliva se acumula — dos cosas que no se pueden avisar hablando. Empezad por cinco o diez minutos y subid despacio en sesiones distintas.
Quitarla de inmediato si hay dificultad para respirar por la nariz. Un resfriado o la nariz taponada la convierten en algo que no se debe usar.
| Bola | 4 cm de diámetro |
|---|---|
| Material | Silicona (no porosa) |
| Correa | Ajustable |
| Nivel | La medida para empezar |
Agua templada y jabón neutro después de cada uso, secado completo. De uso personal.
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