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Un dildo de punto G es un consolador sin vibración pensado para la penetración manual, con la punta curva y ligeramente inclinada para presionar la pared frontal de la vagina, que es donde se localiza el punto G. Al no llevar motor, todo el control queda en tu mano o en la de tu pareja, de modo que decides el ritmo, el ángulo y la presión en cada momento. Esa curva marcada es lo que diferencia a un dildo de punto G de un pene realista recto, y lo que permite alcanzar el punto sin forzar la muñeca.
La elección depende de la firmeza que busques, del ángulo que te resulte cómodo y de si prefieres un material rígido que transmite la presión de forma directa o uno flexible que se adapta a tu anatomía. Esta tabla resume las características que más influyen en la experiencia.
| Característica | Qué aporta | Ideal para |
|---|---|---|
| Curva pronunciada | Dirige la punta hacia la pared frontal sin esfuerzo | Quien busca estímulo certero del punto G |
| Cabezal bulboso | Concentra la presión en una zona amplia y definida | Sensaciones de llenado y contacto envolvente |
| Cristal o metal firme | Transmite la presión de forma directa y admite juego con temperatura | Quien prefiere rigidez y estímulo intenso |
| Silicona flexible | Se adapta a la anatomía y resulta más indulgente al insertar | Iniciación o penetración suave |
| Con ventosa | Se fija a una superficie para el uso en manos libres | Juego en solitario o cambios de postura |
Dentro del mundo del dildo hay opciones para cada preferencia, y algunas se acercan mucho a la estimulación del punto G.
Si quieres el mismo estímulo curvo con vibración añadida, echa un vistazo a los vibradores de punto G, que combinan la punta orientada con motores de distinta intensidad.
El punto G se sitúa en la pared frontal de la vagina, a unos pocos centímetros de la entrada, hacia el ombligo. Con los dedos o con la punta del dildo notarás una zona de textura algo más rugosa que reacciona a la presión. Prueba un movimiento de vaivén corto que roce esa pared, o mantén una presión firme y constante en lugar de empujar en profundidad. La curva del juguete hace el trabajo si acompañas con el ángulo correcto. Aplica lubricante de base agua desde el principio, ya que reduce la fricción, mejora el deslizamiento y es compatible con todos los materiales, incluida la silicona.
La silicona médica, el cristal de borosilicato y el acero quirúrgico son materiales sin poros, aptos para el cuerpo y fáciles de higienizar. Lava el dildo con agua tibia y jabón neutro antes y después de cada uso, y sécalo bien antes de guardarlo en un lugar limpio y seco. El cristal y el metal admiten juego con temperatura si los sumerges unos minutos en agua fría o templada. Evita los limpiadores agresivos y no compartas el juguete sin higienizarlo o sin un preservativo de por medio.
Contenido informativo elaborado por el Equipo Editorial de Bakanal. No sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si tienes dudas sobre tu salud sexual, consulta con un especialista.