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Bala vibradora cuya punta cede al apoyar, en lugar de mantenerse rígida.
Parece un detalle de confort y resuelve un problema concreto: casi todo el mundo aprieta de más.
Por qué se aprieta: cuando la sensación no sube, el gesto instintivo es presionar. Y con una punta rígida esa presión llega íntegra al glande del clítoris, donde hay miles de terminaciones nerviosas concentradas. El resultado no es más placer — es saturación: la zona se adormece en pocos minutos y a partir de ahí ya no responde.
Qué hace una punta flexible: por encima de cierta fuerza, se dobla. Pone un techo físico a la presión que se puede aplicar, sin necesidad de estar pendiente. Y al ceder, aumenta la superficie de contacto y reparte en lugar de clavar.
Para quién es especialmente útil: para quien tiene el clítoris muy sensible y encuentra excesivo el contacto directo, y para sesiones largas, donde la mano tiende a apretar más según pasa el tiempo.
Y otro sitio donde luce: los pezones, que responden bien a un cabezal blando y a intensidades mucho más bajas de las que se usan en la vulva. Tienen representación propia en la corteza sensitiva y funcionan como vía por sí solos.
Apoyar sin empujar, empezar por el modo más suave y usar lubricante de base agua sobre mucosa. No apta para uso anal: sin base de tope ni cordón.
No porosa: se lava con agua y jabón y queda limpia de verdad. Solo lubricante de base agua — el de silicona ataca la superficie.
| Punta | Redondeada y flexible: cede al presionar |
|---|---|
| Indicada si | El contacto directo resulta excesivo |
| Zonas | Clítoris, pezones, perineo |
Agua templada y jabón neutro, secado completo antes de guardar.
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