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Vibrador de silicona lila con vibración grave y varios niveles de intensidad.
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Vibrador de silicona lila con motor de vibración grave y varios niveles.
Una vibración tiene dos variables: frecuencia —cuántas veces por segundo tiembla— y amplitud —cuánto se desplaza—. Frecuencia alta y amplitud baja = aguda y superficial: zumba, se queda en la piel y adormece antes. Frecuencia baja y amplitud alta = grave y profunda: se transmite por el tejido y alcanza las estructuras internas del clítoris.
Cómo comprobarlo sin datos técnicos: apoyarlo encendido en la yema de un dedo — si el temblor llega al nudillo, es grave. Consecuencia práctica: si la sensación se apaga rápido, lo que hace falta no es más potencia sino otra frecuencia.
Es el músculo que más influye en todo esto y del que menos se habla. Conviene separar dos cosas que se mezclan constantemente: notar más, y estar más fuerte.
Qué es: una hamaca muscular que sostiene vejiga, útero y recto y rodea las tres aberturas. Participa directamente en el orgasmo —son sus contracciones rítmicas las que se sienten— y por eso su estado cambia la sensación.
Y falla en dos direcciones opuestas, lo cual es la clave: débil —pérdidas de orina al toser, sensación de menos agarre, contracciones más flojas—, o hipertónico, crónicamente contraído, que es lo que casi nadie sospecha: dolor al insertar, escozor recurrente, urgencia urinaria y menos sensación. El tratamiento de cada uno es el contrario del otro, y ahí está el problema.
Por eso los ejercicios de Kegel no son buenos para todo el mundo. Con un suelo pélvico débil ayudan —y tienen respaldo—; con uno hipertónico empeoran las cosas, porque añaden contracción a un músculo que necesita soltarse. La pista para distinguirlos es el dolor: si insertar duele, lo que hace falta es relajar, no apretar.
Qué hace un vibrador aquí, con honestidad: aumenta el riego de la zona y ayuda a identificar el músculo —notarlo es el primer paso para poder relajarlo o contraerlo a voluntad—, y eso es todo. No es un aparato de entrenamiento, no sustituye a los ejercicios ni a la fisioterapia, y no hay que apretar mientras se usa: con hipertonía, eso va justo en contra.
Cuándo hay que consultar: pérdidas de orina, sensación de peso o bulto, dolor persistente al insertar o tras el parto. La fisioterapia de suelo pélvico es eficaz y está infrautilizada — es una consulta, no un último recurso.
No porosa: se lava con agua templada y jabón neutro y queda limpia de verdad. Solo lubricante de base agua — el de silicona ataca la superficie.
| Dos fallos opuestos | Débil o hipertónico: el tratamiento de uno perjudica al otro |
|---|---|
| Kegel | Solo si es débil; con dolor al insertar, hay que relajar |
| El juguete | Aumenta riego y ayuda a localizar el músculo; no entrena |
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